piel sana

Microbiota, intestino y piel sana

A menudo, pasan por el laboratorio personas con diferentes síntomas visibles en la piel. Estos síntomas en la mayoría de los casos, son tratados de forma aislada e independientemente del resto del organismo y de nuestra emoción , sin tener en cuenta la conexión que tienen piel e intestino, de esta forma no se llegan a conocer ni a erradicar , puesto que las personas somos mucho más que una suma de partes.

El intestino, es un órgano al que se le da poca importancia, a pesar de ser clave en nuestra salud. Manteniéndolo regulado y limpio tendremos una piel sana y bonita, sin daños ni síntomas, y es que aunque no podamos ver el intestino de las personas con las que nos cruzamos a diario, al ver su piel nos podemos hacer una idea de como es.

La piel es el reflejo del intestino.

Es por eso que, muchas intolerancias no diagnosticadas o sensibilidades a determinados ingredientes alimenticios, azúcares, harina procesadas, lactosa, etc… producen dermatitis difíciles de resolver desde fuera y sin hacer cambios alimenticios.

¿Conoces tu intestino?

  1. Las células que recubren el “tubo” intestinal por dentro se llaman mucosa.
  2. Las colonias de microorganismos de nuestro intestino: Microbiota.
  3. Sistema inmunitario intestinal.

1- La mucosa

La mucosa, forma una serie innumerable de pliegues que se llaman vellosidades,  para aumentar la superficie de absorción en un espacio más reducido y tener una mejor absorción de los nutrientes que le llegan con los alimentos.

Cada célula intestinal se dispone pegada a la siguiente por una especie de “pegamento” , con la finalidad que los nutrientes no se “cuelen” por las rendijas sino que atraviesen la célula de arriba hasta abajo. Y esto es así, porque cada célula es una pequeña “fábrica”, que va procesando los alimentos para liberarlos a la circulación en la forma apropiada.

De manera que, cuando el “pegamento” está estropeado, los nutrientes no procesados se “cuelan” en la circulación, ocasionando problemas a distancia: dolores articulares, dolores de cabeza, problemas cutáneos. Es lo que se llama “síndrome del intestino poroso”.

2- La microbiota

Se llaman así a las bacterias, hongos y levaduras , el conjunto de microorganismos vivos que viven en el intestino, que establecen una relación simbiótica con nuestro organismo y que cumplen diversas funciones para nuestra salud .

Tenemos 10 veces más bacterias que células, y de hecho pueden suponer hasta 2 kg del peso total de un adulto y constituyen el 50% de las heces.

Existen más de 500 especies diferentes de las cuales predominan 30 a 40 especies. Cuando la proporción de bacterias intestinales se altera y desequilibra aparece una disbiosis, que produce muchas molestias digestivas e intestinales: hinchazón, gases, estreñimiento o diarrea…

3- Sistema inmunitario intestinal

Aunque no sea un hecho muy conocido, lo cierto es, que el intestino es responsable del 60 al 70% de nuestras células inmunitarias.

Allí, forma distintas estructuras especializadas con la única misión de proteger al cuerpo ya que a través del tubo digestivo penetran muchas sustancias y el sistema inmune debe “vigilar” constantemente.

Cuando está desequilibrado, pueden aparecer muchas enfermedades: alergias, infecciones a repetición por defensas bajas, enfermedades autoinmunes…

A estos tres actores, podríamos agregar otra función importantísima: la de ser el segundo cerebro. Este “cerebro” digestivo se conoce como Sistema Nervioso Entérico, que tiene millones de neuronas y neurotransmisores – sustancias que actúan como mensajeros capaces de influir en el estado de ánimo y la salud.

Entre los neurotransmisores encontramos la dopamina, la serotonina y la histamina. Muchos estados depresivos, ansiedad e irritación pueden estar relacionados con el déficit o exceso de estos neurotransmisores.

Por ejemplo: cuando una persona está estreñida fabrica menos serotonina y por lo tanto puede ser propensa a alteraciones emocionales. Es lo que se llama la conexión “cerebro- intestino”.

¿Y cuál es la relación de algunas enfermedades de piel con el intestino?

Las alteraciones de la mucosa, como el síndrome del intestino poroso antes mencionado, se pueden asociar con cuadros como el acné, la rosácea, la psoriasis o la dermatitis atópica. De hecho, está bien documentado que algunos pacientes con psoriasis pueden ser celíacos o tener intolerancia al gluten, lo que causa el sufrimiento y la inflamación de la mucosa intestinal.

Las alteraciones de la flora, pueden originar disbiosis por bacterias proteolíticas. Estas bacterias tienen el potencial de fabricar aminas biógenas, la más famosa de las cuales es la histamina, que en cantidades elevadas puede producir picores y erupciones o agravar cuadros como la dermatitis atópica, la psoriasis y la rosácea.

Las alteraciones del sistema inmunitario intestinal, pueden agravar o inducir estados alérgicos, dermatitis atópica y enfermedades autoinmunes.

Las alteraciones del segundo cerebro, explican muchos estados anímicos que pueden acompañar a algunas enfermedades de la piel: estados depresivos, irritabilidad, ansiedad…

De allí, que sea tan importante el enfoque integrativo: contemplar todos los síntomas del paciente, más allá de la piel, porque muchas veces responden a un mismo desequilibrio que hay que corregir. Cuando sea así, corregir los trastornos intestinales puede mejorar algunas enfermedades cutáneas y ciertos estados anímicos que las acompañan.

Encontraremos grandes aliados contra enfermedades de piel causadas por bacterias, en los probióticos  y alimentos fermentados-fibra (prebióticos), ya que restablecen nuestra microbiota intestinal, manteniendo a los gérmenes a raya.

Nuevas evidencias demuestran el papel de los probióticos en la dermatitis atópica.

Recientemente, se ha publicado un estudio en la revista JAMA Dermatology acerca de la eficacia de una mezcla de probióticos (Bifidobacterium lactis CECT 8145, Bifidobacterium longum CECT 7347 y Lactobacillus casei CECT 9104) en la mejora del índice SCORAD (Scoring Atopic Dermatitis) y en la reducción de los días de utilización de corticoides tópicos en pacientes con dermatitis atópica moderada.

Este estudio fue realizado con niños entre 4 y 7 años de edad, diagnosticados de dermatitis atópica moderada, con un índice SCORAD entre 20 y 40 y en tratamiento de corticosteroides tópicos.

La investigación estudia cómo las modificaciones en la microbiota intestinal, mediante el uso de probióticos, provocan:

  • Reducción de brotes de dermatitis atópica en intensidad y duración
  • Reducción del uso de corticoides tópicos
  • Reducción de la extensión e intensidad del eczema

Referencia al estudio: Navarro-López, Vicente, et al. “Effect of Oral Administration of a Mixture of Probiotic Strains on SCORAD Index and Use of Topical Steroids in Young Patients With Modreate Atopic Dermatitis: A Randomized Clinical Trial.” JAMA Dermatology (2017)

 

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